SOLIDARIDAD
EXTRAÎDA DE LA INTERNET
Tomada de noticias Gogle acerca
del : ASESINATO Y VIOLACIÔN DE ROSA ELVIRA
Claudia, indignada por la muerte de su amiga Rosa Elvira,
redactó esta carta.
En la noche del miércoles, después de estudiar tres horas,
salió a la cafetería y departió con unos amigos durante el descanso, eran las
9:30 p.m.
Según Aguilar, en el tiempo que estuvo trabajando Rosa,
nunca se le escuchó hablar de una fiesta y tampoco la visitaban jóvenes al
puesto de dulces. A veces iba a tomarse una o dos cervezas con los compañeros
del colegio y regresaba a la casa para estar con la hija. Vivía con los tíos de
Claudia.
Se desconoce qué ocurrió desde la salida del Instituto, a
las 10:30, hasta la 1:30 a.m., hora en que, según El Espectador, realizó una
llamada a la línea de emergencia 123 solicitando ayuda.
Casi al amanecer la Policía se comunicó con el cuerpo de
bomberos para encontrar a la mujer herida. Desde la llamada a la línea de
emergencia hasta casi las cinco de la mañana las autoridades no acudieron al
sitio donde Rosa Elvira fue cruelmente atacada.
Llegó con una puñalada en la espalda, signos de asfixia en
el cuello y rastros de empalamiento. El agresor introdujo en el cuerpo de la
mujer una rama que le perforó el vientre, los intestinos y el útero. Murió el
29 de mayo en el hospital Santa Clara, en el sur de la ciudad. Desde la noche
de la agresión hasta el momento de su muerte solo dijo unas palabras para
referirse que conocía al asesino.
Claudia, vestida de negro, está sentada en la misma silla
donde vio por última vez a su amiga. No sospecha de nadie, pero desde la media
noche de 30 de mayo hasta la madrugada ha recibido dos llamadas en las que se
burlan de la muerte de Rosa Elvira. Ella cuelga el teléfono. Sabe que no puede
hacer nada.
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