BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA ISBN 958-33-3042-b 978958333o421
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jueves, 17 de diciembre de 2020
jueves, 8 de octubre de 2020
El rostro de las cosas
El rostro de las cosas
De entre ladrillos y baldosas,
arriba en el tejado : surgen las formas,
que como ocultas y apenas si perfiladas, se dibujan
y pienso en el ángel de la muerte que persiguió
a los infaustos a los que como diosecillos, se alzaron en la infamia.
También pienso, que si fuera un sembrador de estrellas,
un surtidor de sueños,
fundaría los rostros de las cosas,
perfilándolos en cada esquina del zarzo de la tierra.
Pero vienen los perfectos, los normalitos a decirme que no, que la cosa no es
así, que es como ellos la pintan, perfectos como ellos.
Ellos que tienen tieso el cuello y endurecidos miran,
llenos de prejuicios las cosas de la vida.
Abrigo la esperanza de que no todo es vano ni banal,
abrigo la esperanza de que esta lucha no ha sido inútil,
levanto mis manos con fe y sé que tú escuchas mi canto.
Las flores y las mariposas, tienen en común una rara belleza, que las hace
únicas.
Y así, sin caras identificables posibles, los rostros de las cosas,
tienen en sí, algo que los hace únicos e irrepetibles.
¿Pero qué harán los perfectos con estas cosas nacidas de un corazón vibrante,
apasionado como el mío?
Harán, lo más seguro con ellas, moños de flores, moñitos en sus caras y en sus
cejas,
que al final serán flores de siempre vivas en la primavera.
Te digo la verdad; aquí en secreto, a mí no me gustan las flores del mal.
Duerme en la estancia florida de la pesadumbre el mundo,
antes tan arrogante y pérfido y pienso entonces,
que fuera yo un sembrador de estrellas, un surtidor de sueños,
cuentas cosas no sembraría, en el vasto submundo de las baldosas y con
bolsones.
¡Ay! Abrigo la esperanza de que no todo es vano, ni banal,
abrigo la esperanza de que esta lucha no ha sido inútil, y sé que es
valido levantar las manos y por eso, levanto las mías con fe, con ardor,
y sé, sé que tú escuchas mi canto.
y si te hubieras dado cuenta tú, de la presencia de Dios,
no estarías hoy reclamándole,
tal vez sabrías, que también el sol arrulla semillas, las acuna en sus brazos,
como una madre, penetrando todos los recovecos, todas las superficies de la
tierra,
de donde brotan esparciéndose , sobre los cuatro puntos cardinales.
Y podrías mirar entonces, que esa misma madre se recalienta a veces,
encendiéndolo todo,
todo y hasta destruyéndolo también…
Es válido escribir estas cosas, porque son el canto de un alma, también la tuya
grita y lo sabes, que tú soy yo…
¿No me hagas llorar o reír quizá como desaforada? No me digas que eso no eres
tú.
No es necesario saber que todas esas cosas, somos todos,
lo que odias de mí, lo que te molesta de mí, lo que amas de mi
Y así ¿Es necesario ser explicita? No habla el yo particular, aunque sí;
sino el yo general, del tú a tú, del otro, los otros.
¡Oh! Por eso adoro el rostro de las cosas, tan imperfectamente trazado.
¡Haaaa! ¡Vivo! Estoy viva ¡Fecunda en el hueco de la palma de mis manos!
Este, me habla tan poéticamente, me muestra y enseña tantas cosas, tantas,
que tengo que contemplarlo a veces ,
delirante y con los ojos desorbitados, cual loca en frenesí,
también como con asombro ; así, mirando , casi con las órbitas salidas,
mirando,
siempre mirando, absorta , casi en éxtasis supremo,
o así de sencillo, solo basta su simplicidad, sin demasiada elocuencia.
¡Ahhhh Si! Las flores y las mariposas,
tienen en común una rara belleza, que las hace única
¿Y nosotros esta raza prepotente y desleal?
Bien, si me buscan estoy entre las plumas gravitando en el aire
BEATRIZ ELENA
MORALES ESTRADA © Copyright
miércoles, 7 de octubre de 2020
No olvides que la justicia es divina
¡La justicia es divina!
¡La justicia es divina!
¡La justicia es divina!
Tarde que temprano llegara para todos aquellos que han violado las leyes del amor.
¿Por qué matas asesinas a otro ser humano que es diferente por su color de piel u otras razones? ¿Quién te crees que eres?
Actúas como bestia y no como humano; más Él te dice; ámalos a todos, acéptales así como son.
No dañes a nadie, ámalos a todos y si no puedes amarlos; entonces acéptalos, déjalos ser, ámalos aun en medio de las diferencias de cualquier índole.
No te metas en la vida de nadie, no para mal…
Hay seres humanos, que son tan bellas personas, aunque sean negros o blancos o de otra condición distinta a la tuya ¿Por qué hacerles daño porque descalificar a tu prójimo sin causa y sin razón? ¡Piénsalo bien! No haga nada de lo cual después tengas que arrepentirte, porque la vida no se queda con nada.
Y recuerda no estamos solos, todo, absolutamente todo lo que vive y respira tiene tanto derecho como tú a vivir, a ser feliz, a la comida y al agua, al igual que tú.
Las leyes del universo, funcionan para todos, no lo olvides. ¡No l olvides por favor!
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA © Copyright
Salté ya
Salté ya
De pausas y espacios estamos
hechos,
de sangres
derramadas, de inocencias destruidas,
de grandilocuentes habladores, de
poderes y mezquindades.
De crueldades y de
abusos, de injusticias y de atrocidades.
De locos
y dementes, el mundo está lleno
y las calles sangrantes, la bestia desatada.
Desparramada por doquier, la
ambición que corrompe el musculo y achica el cerebro.
y la pobreza instalada, en las
calles, paupérrimas almas, entristecidas
sin esperanza
y los vendedores de armas aprovechan,
para vender.
Si. En todo el mundo es
así.
Pero eso no es una
excusa.
¡Oye tú! Si
tú, deja la mala onda,
no fumes el cacho
en la habitación,
ni en tu
casa, ni en ninguna parte.
No llenes de humo los pulmones de los
demás.
Como una honda se va el humo
al cajón de tu esqueleto.
No andes vendiendo tóxicos
por ahí
ignorando que todo viene de la ambición,
del que quiere dinero , sin
importar su procedencia
para mandar y someter las mentes y las
almas.
y unirse con el poder, con el que maneja
la cuchara por el palo
y después te tienen entre los ojos
tiñendo de rojo tu cara
luego te ponen en la mira.
Te están matando induciéndote
a los vicios.
No hagas malacara, ya que
pareces medio tonto.
¡Oye tú! Si tú, has un receso
en tu vida loca, para ya de tanto vicio
¡Para ya! Deja de destrozar a tu
organismo.
Desata tu inteligencia,
de tan loca mediocridad rayando la
estupidez salté ya
¡Salta ya de
allí! ¡Salté! Da ese brinco y ese
giro que te lleve arriba
no estés más en ese planeta
maligno, ahuyenta la muerte, instaura la
vida.
Construye pilares de
buenas acciones y de danzas, en amores
en vibraciones a
colores mil.
¡Se tú mismo! No te dejes arrastrar, no
te dejes llevar de malos consejos.
Alza tu cara y mira al cielo.
Mira a Jesús.
De pausas y espacios
estamos hechos
¡Vamos a aprovecharlos ahora!
Sí ahora, has un receso en tu
vida loca y piensa.
¡Piensa!
¡Vamos piensa!
Que hostil es el planeta en el que
andas
¡Oye tú!
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA
© Copyright
INSTANTE
Si por un instante, un solo instante al sonar de pronto una sonata
nuestras miradas se cruzaran como al roce de unos labios
y nos uniera suave un tintineó de algún cercano campanario.
Nuestras miradas como en el roce de unos labios
de una luna o de un sol suave…
Como un tintineo de los dedos atravesando el aire
y solo se detuviera en las alas de muchas mariposas
eso sería como llegar al alba entretejida de un amor
por un instante, un solo instante nada más, de una mirada nacieran alas.
Transpasaría barreras, muros, calles, rascacielos finitos
Hasta quedarse detenido en aleros, entre ventanas y rejas
¡Ay! Campanas sonarían, en alegres melodías dispersas al calor elocuente de
faroles, de gritos y algarabías
haciendo bulla el sol detrás de las montañas
Y en esa sonata de aquél piano este volaría infinito
al sonido único de los corazones…
De aquel piano ¿vos te acordas?
Si por un instante, un solo instante nada más... Tú
Entonces el griterío de grillos armaría una parranda
si por un instante, un solo instante tu...
Todo entonces se volvería un canto de pájaros
y al abrir los ojos parpadeantes
las auroras mirarían un oasis de frenéticas aguas
y temblando las estrellas descolgarían delicados arpegios
acurrucado un sol tibio arropará aquel momento de pianos y de guitarras...
Si por un instante, un solo instante...
Entonces te guardaría en la cofradía de ventanas
en plácidas mañanas en que tú serias yo
al pie de una cisterna al sencillo tributo a recogida
como pétalos en el rosal de aquella plenitud
Confabulación
Confabulación
El
desprecio en la mirada
el
odio reflejado en unos ojos ladeados
boca
torcida, veneno que corroe.
Cosas estas
que confabulan contra lo mismo
o se ponen de acuerdo entre sí,
por una
suerte de sortilegio que los une.
Oscuros
pasillos donde conviven entre sí
¡Un alma como picadura de abeja!
Gusano disecado por el odio
Una nada es…
Solo
ignominia trae ese corazón.
¡Sembradora de
nada!
Pieles despellejadas, acentuándose como cuchillos sus voces.
Dolores
y soledades aletargadas…
Desoladas de sol yacen pieles marchitadas,
y al grito libertario, corazones
se hinchas como picaduras al viento.
Está también
la sombra que repele la luz
y que trata
de arrinconar desde la oscuridad
fecundando
cactus de desesperanza.
Como
sombra, como sombra que es,
es el
desprecio en la mirada,
el odio reflejado en la boca torcida
el veneno expulsado …
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA
© Copyright
Acá es
Acá es
El rostro de las cosas
cuenca vacía de los ojos.
El gusano disecado y
discreto,
que convive en el albor de la flor.
Entre nosotros
por doquier regodea.
Es el rostro, la
perfumada instancia
y es también girasol en plenitud.
la oscura cueva que
habita en roces
deshabitando a ratos el nido de la oscura.
Acá es el rostro de las cosas,
cuenca vacía de los ojos.
Gusano disecado y discreto,
que convive en el albor de la flor.
Entre nosotros regodea paseándose por doquier.
Es el rostro de la
perfuma instancia, girasol en plenitud.
agujero grande y
húmedo que gustativo consume
acá es dualidad
incubada a instancias de silencios.
Fuego calcinante, tierra y a la vez espuma
que sube,
vapor que se dispersa, agua que se evapora.
¡Eso es acá!
Invitación
Invitación
Te llamo vida
¡Oh ven conmigo a conjugar el verbo!
La primera vocal,
el abecedario de las manos
la lectura de los ojos…
La palabra en primera instancia
la
trigonomia del espíritu
¡Oh dulce mana!
¡Oh dulce mana! ¡Oh dulce
mana!
¡Eres vida!
La vida en continua acción y movimiento,
dulce gesto
de mano abierta.
Constelaciones
de estrellas.
Habitad de
los cuerpos,
Multiplicidad
en continuidad absoluta.
Alborada de formas.
¡Regocija al corazón la infinitud!
Y la transformación
de todo.
La mínima partícula y partitura
¡Te llamo vida!
¡Dulce mana!
Más allá del Aleph
está la constelada
¡Oh ven conmigo a conjugar el verbo!
La acción, el movimiento y lo
que nombra.
La mano en franca lid, el dulce amor del padre
de aquel que
por sí mismo es bastón orfebre
¡Mana que se comparte!
¡Te llamo vida!
Déjala correr
¡A la mar va!
¡A la mar va! ¡A
la mar Va a parar!
Déjala correr.
¡A la mar va! ¡A la mar va! ¡A la mar Va!
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA © Copyright
Dulce mirada
Dulce Mirada
A un caballero con su dama vi
subir de gancho por mi casa
mientras yo al jardín le ponía
manos
al verme se sonrió y sus ojos brillaron saludando
en un dulce mirar de ojos
recordando
de su idealizado amor mi rostro
reconócele al instante mi memoria
y vi en tan bella mirada a un buen hombre
que alégreme en mucho su mirada ver
y saber que iba acompañado
un hombre de tan buena talla y de tan justo mirar
que al instante la dama acompañante
agárralo de gancho preguntando
¿Quién es ella?
Mientras dulcemente sus ojos me miraban
Y aléjose el caballero con su dama
y yo a mi vera sonreía.
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA © Copyright
Este amor
ESTE AMOR
Por imposible y lejano este amor arrolla los silencios
y al viento arroja las palabras…
Y se arrulla también en el zumbido de los aviones jumbo jet
y se descorazona cuando algo rasga el aire
queriendo romperlo tal y como un cristal, se quiebra desperdigándose al instante
o como una olla a presión sube el sonido comprimido del vapor.
Por imposible y lejano este amor con el agua murmura
y entre dientes apretados grita.
De aires montañosos se alimenta.
Entre parajes neblinosos mantienesé.
Se gestan palabras entre vientos de lejanos paisajes
rumiando como vaca pastos ilegales.
Por imposible y distante este amor
murmura al oído y arrolla las distancias
quizá distendiéndolas.
Tráquea el viento en las orejas
y con el agua de la tierra y la callada voz que clama
este amor es arrojado a gritar tu nombre.
Y con la abadía de los días, se alimenta,
se alimenta de la tierra y del musgo que la habita.
En silencio se mezclan vocablos
y de este, surgen infinitos…
Como infinitos mundos, que esperan veraniegos paseos
para que indómito el abecedario de este amor
se manifieste abierto, como la palma de mis manos
Si. De este amor en aras de un sueño,
idealizado quizá, no lo sé…
No me preguntes si lo sé
¡Qué importa eso ahora!
¡No me fastidies con eso!
¿Pero y tú acaso agitaras alas y zarparas en rumbos cotidianos hasta llegar al puerto deseado?
Por imposible y lejano se afianza aún más a tu querer esa constancia.
Este indeseable sentimiento casi perenne de augustas facetas
¿Y cómo es posible que ría en medio de toneladas pantanosas arriba de mi cabeza?
No presumo de nada; solo digo bobadas quizá.
Pero esto sé, que por imposible y lejano a tu enano reino se afianza con finura.
Y con finura misma este amor aunque tanto te quiera, dará la espalda trastabillando arriba
de tu fría cabeza, de azahares caduca.
Por imposible y lejano, en un cajón daré al traste con este amor,
y eso, antes de que en ruinas el mundo se derrumbe.
Y al derrumbarse con todo y eso, me acordaré de ti y acá yo
y allá…
Allá la vertiginosa temporada del tiempo,
y aquí el agua vadeando entre charcas de nostalgias
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA © Copyright
martes, 6 de octubre de 2020
Narraciones cortas. La amiga
(Narraciones)
La amistad
Una mirada entre jovial y cálida; pero llena de curiosidad fue la de la señora victoria aquella noche ; cuando entre a la habitación de mi amiga Ana; por encargó de esta , que me pidió el favor de que fuera a su casa y entrara a su recamara, abriera el ultimo cajón del chifonier y que buscara debajo de la ropa doblada y limpia, una billetera que contenía un dinero, que sacara una parte y lo otro lo dejara en el mismo sitio. Al entrar la señora nombrada se encontraba justo allí, casi al borde de la puerta, pero dentro de la pieza, a todo el frente del chifonier, de modo que era imposible que no viera lo que yo iba a hacer; estaba sentada con una amiga charlando y riéndose , mientras sostenía un niño en sus rodillas y como digo se me quedó mirando , pero al ver la billetera, un brillo pareció desprenderse de sus ojos y un intercambio de miradas muy coloquial y disimulado entre ambas mujeres ; que infortunadamente no noté en ese entonces, dada mi inocencia y mi obrar sin malicia alguna; además la señora parecía, como de la familia y tanto la madre como la hija, parecían confiar mucho en ella y eso fue lo que me perdió, creer en esa confianza de estas mujeres hacia esta señora. Por supuesto, ni por un segundo se me paso, que esa mujer iba a ser, motivo de perdición y en parte motivo de discordia entre mi querida amiga y yo; regrese donde Ana, que me estaba esperando y le entregué el dinero, tal como ella me lo pidiera. Pasaron los días, meses quizá, ya no recuerdo, y por supuesto que sucedieron miles de cosas entre nosotros, una de ellas fue el distanciamiento; a ella la había conocido en una academia de taekwondo, me encantaba ese deporte, pero solo llegue a cinturón azul.
En una de esas tantas prácticas fui a entrenar y allá estaba ella y ya me miraba con que mala carota y ese tal profesor, un tal Carlos, me golpeaba por detrás con un palo, escudándose en que el entrenamiento era fuerte y en ese entonces era una estudiante y no tenía un peso para pagar la academia, pero el profesor Octavio, el director de la escuela me dejaba entrenar gratis y entonces comencé a notar como todos me miraban y me sacaban el cuerpo y muchas se burlaban de mí. Poco a poco comprendí que ella había regado el cuento por todas partes, de que yo era una rata y lo hizo, sin preguntarme nada, sin consultarme acerca de lo sucedido, quizá si lo hubiera hecho, yo le habría dicho lo de la señora Victoria; pero talvez, tampoco habría creído en mí.
Por muchas razones, las cosas llegaron a tan grande y adversa situación, que un día el novio de esta mujer Ana, me golpeó en el rostro, dejándome que montón de moretones en la cara y en un ojo y me llamaba rata inmunda, mientras lo hacía.
Fue todo con tal mala suerte, que fui a parar a la cárcel y como justamente me vino el periodo, no me quedó más remedio que pedirle a esta mujer que me diera unas toallas sanitarias, dado que estaba en una celda sola y sin nadie que me ayudara, solo un teniente fue a avisarme de que esa, andaba por ahí, colocando la demanda ¿Y entonces saben que me mandó ? Sin envoltura, ni nada, una tolla suelta y pequeñita. ¿Qué tal? En ese entonces yo era como muy bobita. Claro también fui muy impulsiva. Dado que fui a la casa de esta mujer tratando de hablar con ella, pero ese hombre me lo impidió a golpes.
BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA © Copyright
sábado, 3 de octubre de 2020
lunes, 28 de septiembre de 2020
Mamá
Mamá
Si al habitar habitas el cielo
que de tanto amar se nombra
tú lo nombrabas, madre mía
tus manitas en el deleite de cantar a lo sagrado
y al amar ser fraternal.
Subiste a tu última morada
¡Ay tú! Heroína de carne y hueso
mujer de soliloquios eternos
se reventó tu resistencia
y no pudiste más…
tu cuerpo ya no pudo más
los años en la tierra pesan
aguantaste lo más que pudiste
pero tu cuerpo y alma tan cansados
se cerraron tus ojos, tus ojitos madre mía
y se desbordaron en aguas los cielos
era tiempo de luna creciente,
la luna y la estrella en el cielo palpan
cerraban el ciclo de tu partida los astros
y al mismo tiempo, otro se abría.
Se nos fue una mamá
se fue mi mamá…
De tu regazo yo era tu niña consentida
se nos fue una matrona, una señorona
de mano generosa y abierta
quien visitó tu casa, nunca se fue con el estómago vacío
mujer de días piadosos
y de múltiples sufrimientos
tu amor de madre rebasó las expectativas
al entregarte con tanto sacrificio
tu; mujer humilde y sencilla
eras de la casa, la donante
y por tus hijos todo, todo diste
en un darte mamá, con corazón limpio
huérfanos tus hijos, huérfana la madre
y de padre y madre tu rol ejemplar fue
huérfana y traicionada la mujer y esposa
sola y deshabitada quedaste cuando él se fue
el amor de tu vida te abandonó
te dejo con muchos hijos
y luchaste para sacarlos adelante
y en tu tibia vejez te preocupabas tanto
y aun creías que tus hijitos
eran pequeños niños
que aguantaban hambre
te sentías tan sola, pese al cuidado de tus hijas
te visitaron los ángeles
tu pieza se llenó de ellos
meses antes de morir dijiste
¡Muchachas! Llamando; la pieza se llenó de ángeles
ellos, orfebres de tu partida y de tu llegada al otro lado
mamá ¡Cuánto lo siento! ¡Lo
siento tanto!
No haber estado contigo, en tus últimos segundos
allá, en ese frío hospital.
En donde están tan habituados a la muerte
que es difícil ya, que algo los conmueva
¡Oh tu mamá! Heroína de carne y hueso
sufrida en tu más hondo sentir
en esas soledades de tu infancia
luego, en esos potreros del tabor y de medina
¡Oh tu mamá! Heroína de carne y hueso.
Beatriz Elena Morales Estrada© Copyright