BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA BEATRIZ ELENA MORALES ESTRADA ISBN 958-33-3042-b 978958333o421
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
PARÍS AL FIN
Imagen sacada de la web
PARÍS AL FIN
Anatole se ve a si
misma caminando por las calles de una ciudad de altos edificios, tan altos que
rozaban al cielo. Sus siluetas eran casi grises, tirando a oscuras; pero pese a
eso una luz revestía a las sombras.
La visión de esa
ciudad la llenaba de alegría y de gran
satisfacción, pero no se hallaba sola, a
su lado una silueta frágil, tierna se movía, era una muchacha que al parecer se
encontraba perdida. Hasta ese momento ella apenas la descubre y la muchacha
quiere que la ayude a encontrar una pizzería, y le pide que tan pronto lleguen
allí le enseñe a comer pizza. Esta trata de definir la figura, el rostro de la
muchacha, pero esa joven es indefinible, su presencia es ambivalente, su cara
no se deja aprisionar por ninguna forma singular, es femenina, delgada y Anatole siente como camina a su lado. Caminan juntas hasta que llegan a la primera pizzería que encuentran. Ella
desea entrar pero solo hasta entonces se da cuenta que esa ciudad le es desconocida. Además no lleva dinero para
comprar pero cosa extraña eso no le
preocupa y entonces le dice a la muchacha que deben entrar, pedir la pizza,
comerla y que ya luego Anatole simularía, se levantaría y saldría sin que la dependienta se diera
cuenta y ya luego se reunirían en otro lugar: Irrumpe entonces en el
pensamiento de esta una pregunta ¿Pero qué otro lugar? Era esa ciudad tan
grande y ninguna de las dos tenía un
sitio de referencia. Inesperadamente cuando van a entrar, hace su aparición un hombre vestido de negro,
se le ve sentado tranquilamente, se levanta y
se dirige a ellas y les pronuncia algunas palabras, pero ella no puede
recordarlas. Se alejan y continúan buscando la tan dichosa pizzería, andan por
entre los edificios y durante el trayecto la muchacha pregunta ¿Pero qué es una
pizza? En ese lapso de tiempo alcanzan a
ver algo parecido a una cafetería ¿Venderán la pizza tan anhelada allí?
Entran e inquieren, preguntan a la dependienta si ella vende pizza; de nuevo Anatole
recuerda que no tiene dinero para comprar y súbitamente trama algo, a toda costa desea obtener la pizza, esta vez
se dice , le enseñare a la muchacha a comerla sin pagar ; pero eso será solo
por esta vez y luego le enseñare a respetar las leyes. La mujer las observa y
les responde amablemente que no hay pizzas, les muestra la vitrina, en ella se
encuentra variedad de lo que parece son manjares, pero no había pizza. La dependienta señala
hacia l alto, y el sueño se hace confuso para Anatole y le dice a la muchacha
que la espere allí, en ese mismo lugar y que luego se reunirían. Sin embargo
ese allí, ese lugar no era ya esa pequeña cafetería, se había trasformado en
otra cosa más grande, más hermosa, era ese allí tan buscado, tan anhelado. Era
el más, más, más alto de los edificios, ese
allí era en realidad el más elevado de los rascacielos. A lo alto se podía ver y leer con claridad un aviso que decía
con letras mayúsculas y grandes, muy grandes; ESSO; ESSO.
Desde el sitio en donde se encuentra ahora situada
ella, se ve con toda patencia y
contrastando con el fondo de cielo ESSO, eso si, eso estaba tan cerca, pero tan
cerca del cielo. Es entonces cuando
comprende con viva alegría, que con esa referencia ni ella ni la muchacha se
perderían jamás.
Se mira así misma soñándose, caminando ya sola, pero más
confiada y tranquila. Su voz suena en el sueño y se oye así misma diciendo, con
esa referencia imposible no encontrarse de nuevo con la muchacha.
Sigue caminando por aquella ciudad, entre esos altos edificios y se observa a si
misma pensativa, de repente exclama en voz alta; ¡ París al fin! ¡ París al fin! ¡ París al fin! Y lo sigue repitiendo una y
otra vez.
Continua en su caminar ahora alegre, llena de una gran
esperanza; pero no se había dado cuenta que ya se estaba alejado más del punto
de referencia, este a lo lejos se perdía y entonces pensó esto es algo natural,
ya que esa es una ciudad demasiado grande
que tiene todo lo que una urbe puede tener.
Después de un silencio tenaz, se da cuenta, descubre que no hay sonidos de carros, desea entonces
regresar a buscar a ESSO. Al cruzar la esquina
de una calle descubre a un hombre que se atraviesa a su lado, una
sombra, sabe que no esta sola, que hay un intruso y que además se encuentra ya entre mucha
gente, de regreso y lo único que desea
es volver atrás, para encontrar a ESSO. ¿Pero porqué si es el edificio más
grande de la ciudad y el letrero es tan legible aún no lo encuentra?
Desde donde ahora esta ya no lo puede ver, cómo es posible
que si el letrero estaba encima de su cabeza, además, es tan notorio ¿Por qué ya no lo puede ver?
Un hombre se halla parado en una esquina, al verlo se acerca
y lo interroga por ESSO, pues supone que el hombre debe de saberlo, ya que ese
símbolo es tan evidente. La respuesta del hombre es oscura, las palabras que responde tampoco las puede
recordar.
Entonces se retira lejos, lo más lejos que puede de ese ser,
de ese hombre y piensa ¡ París al fin! ESSO la ciudad en donde se halla la luz.
Se despierta y se da cuenta que el hombre siempre vestía de
negro, cree saber quien es.
Beatriz Elena Morales Estrada
Narración extraída de mi obrita Voces De La Noche; publicada por la editorial Lealon; Medellìn Colombia
Este librito esta reseñado y registrado en la unidad administrativa de derecho de autor...
domingo, 25 de noviembre de 2012
Dioses Oscuros
Dioses oscuros
Habitando oscuridades se hallan
Absortos en cuevas
Viendo el sol a lo lejos
Sumergidos en su propio peso
Han caído en descensos áridos
Se creen vivos pero son muertos
Nutridos con piel de serpientes
O de víboras mansas andan
Acaso mudan e imaginan mundos
En lapsos de lucidez alzan la mirada
Y descubren, divisan a lo lejos un cielo
En sombras han caído…
Hemos caído en vaporosos aires
Nos sentimos muy cómodos
A veces ellos se estremecen
Algo pasa, algo se sucede
Algo no te deja ver
Pero la portada no deja ver
La imagen de revista y la pasarela
El esplendor de la época
Una falsa imagen
Confundida la belleza se halla
La hemos confundido en lo aparente
La apariencia
Cerebros como nubes
Vacios y sin nada…
Somos durmientes ciegos, ciegos
Los muertos vivos andan
Son hijos de la luz
Pero no la ven, no la quieren
O simplemente la rechazan
El timonel divisa y el oculto
No da pie en la ensenada
¿Soy yo un dios oscuro?
¿Una diosa?
¿O también tú lo eres?
¿Que grita tu voz en lo oculto?
¿Dilo? ¿Dilo?
¿Por lo menos sabes de tu doble naturaleza?
¿Que dice tu grito cuando intentas salir de la jaula?
Arriba hay un cielo, hay un sol, hay también nubes
Yo quiero ir, tu quieres ir ¿Puedes? ¿Puedo?
Hay cuerdas de energías y no te dejan pasar
Por amor de Dios ¿Qué es esto una cárcel?
Giitaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Grita, grita, grita
El sol, más allá esta el sol
El sol es un infierno,
Una esfera candente llena de fuego
Pero más allá Él esta
No eres oscuro
No eres un claro oscuro
No eres un dios caído
¿Qué eres?
Lo multiforme, la multitudinaria forma
Lo uno en lo singular
La esfera perfecta
Adentro esta la forma divina
Sal y asómate afuera
El adentro y el afuera forman tu ser
La cueva, la cueva…
Beatriz Elena Morales Estrada
Derecho de autor registrado y reseñado en la unidad
Administrativa de…
jueves, 22 de noviembre de 2012
SOLEDADES
Soledades Muros altos, anchas avenidas y calles...
Soledades
Tinieblas,
ósculos vacíos
hay
un reguero de titilan tes estrellas
un
arrecife…
Veredas
de ensoñaciones viejas
somos estrellas que agonizan en las tardes
que a veces mueren sin que nadie lo sepa
entonces comprendemos la vida
que
la vida esta llena de encuentros y desencuentros
que esto corresponde a todo y a todos
no
es personal…
Ni
cosa de un poema
ni
de una poeta que las dice
a todos les corroe a veces la pena
corre por la sangre
efluvios
de un mal amor
es
solo que no todos lo expresan
lo
cuentan…
por
eso nos gusta un poema, un poeta
una
canción o quizás nos causa disgusto
llega
tanto a nosotros que nos identificamos
lo
odiamos, lo amamos
el
caso es que amamos y nos aman
nos aman y no amamos
o ambas cosas pero a veces el amor se va
se
va…
duele,
duele tanto
¿y entonces?
sentimos
que la tarde cae rubrica
sobre
o a nuestras espaldas
siento…
Sentimos
siento y veo
que nada somos
pero cae la tarde y le
sucede la noche
entonces amanece y la
aurora se pone
hay que seguir…
Aunque veamos
tan solo un montón de sueños rotos quizás
casi siempre sobre un cielo
impávido
quizás…
un ómnibus que
partirá contigo o conmigo
desplazándose…
sendero, senderos
pavimentos son ciudades
calles y avenidas
parques
caminos…
Algo nuevo se perfila de pronto
Algo nuevo se perfila de pronto
quizás…
Beatriz Elena Morales Estrada
Derecho de autor reseñado y registrado
SERENO
Sereno
Adentro
ojos
ojos
adentro mi amor en calma
pensamientos,
recuerdos
tus
ojos y tus miradas tan elocuentes
vestidas
de inocencia
eran en apariencia
eran en apariencia
casa
ajena habitas
no es la tuya ni la mía
no es la tuya ni la mía
tu
casa soy yo,
no eres monte elevado
no eres monte elevado
ves en mí lo ordinario
ves
más que eso,
me conociste
me conociste
te
he conocido
hasta
la axila mojada de tu sereno
hasta
el castañeteo de tu dentadura
hasta el último recodo de tu costilla
te
conozco
te he conocido…
te he conocido…
Y se
que vives allí,
más no habitas
más no habitas
tu
respiración entrecortada
la
neblina de tus aguas
en
el temblor de
anhelos entregados
anhelos entregados
en
el éxtasis de tu mirada
no
fue una entrega cualquiera
fue
total en el temblor...
En el abrigo de abrigar
En el abrigo de abrigar
sereno
ojos
dentro
adentro estos amores
dos
que estaban juntos
siguen juntos…
Que
se estallen los tímpanos
se revienten los dientes
no
miento
castañeteen impudicias
sereno
ojos adentro,
dentro se como eres
conozco
te he conocido
dentro se como eres
conozco
te he conocido
se
por que te lo digo
amén
de tus tripas chirriando
Beatriz Elena Morales estrada
Derecho de autor reseñado y registrado
En la unidad administrativa de...
martes, 20 de noviembre de 2012
LA PALABRA. POEMA NRO 2
La Palabra
Se
desalojan las palabras como fuego sagrado
Son
fuego sagrado...
Sobre
lenguas de fuego
y entre líneas se pasea la palabra
la
palabra que es una y es preciso precisarla
cuando
son pocos aquellos que la degustan
y es
un gusto degustarla
¡ay!
ella, es un deleite en la memoria
en
la memoria que sin memorizar estalla
y entonces no falla en el gozar
frente
a la precariedad de lo inexpresable
en
el hablar mismo surge
y nombra sin nombrar lo innombrable
se
funda en el silencio
y se
me antoja que la palabra se detiene y calla
aunque
en el hablar mismo esta su secreto
surge
y se esconde, pero escudriña
funda
el silencio y lo hace notorio
absorta
se renueva
a un
un renovarse las entrañas
y se
hace imprescindible un retorno
un
retornar a épocas milenarias
verbos,
el verbo habita…
y al
mismo tiempo son desarraigadas
y buscan en gestaciones de la memoria
buscan
la primera palabra
se
buscan e interactúan
más
que eso, más mucho más
son
hijas de la conjugación secuencial
y se
van trasmutando, ascendiendo, descendiendo
son
hijas de ella y de él
por
lo tanto son también ella y una
dan
más mucho más…
más
que un solo componente del habla
más
que una conversación
denotan
un alfa y un omega
son en su esencia lo esencial
lo
nombran y la nombran
la
palabra…
El
verbo conjugación del hombre
que
se fundo en la primera vez…
y que se hizo carne y sangre
Beatriz Elena reservados © Derechos todos.
Derecho de autor reseñado y registrado
miércoles, 14 de noviembre de 2012
ACERCA DE UNA PORCIÓN DE AMOR
Acerca de una porción de amor
Asi como nosotros merecemos ser felices y tener bienestar, riqueza y aspirar a lo mejor de lo mejor y así como cada humano debería tener para si màs de la porción de comida a la que aspira cada día ; así también todos y cada uno de los animales merece y tiene derecho a ser feliz y eso, eso nos corresponde a nosotros proporcionárselos en la medida que la jaula en que vivimos atrapados nos vaya abriendo sus compuertas. Pero nada, nada justifica que los abandonemos o los dejemos a su suerte y mucho menos que les causemos dolores y maltratos. Es decir nada justifica que sean objeto de nuestro odio y de nuestra maldad, de nuestra crueldad; de manera pues, que los grados de evolución de una sociedad determinada se miden por la forma como tratamos al otro, bien sea este nuestro igual; o bien sea esto otro los animales... El hombre, el ser humano que posee bienestar aunque no posea riquezas materiales, poseerá también en si la virtud de la abundancia y en eso consiste pues el dar... Por màs rico que sea un ser humano sino tiene en si la capacidad de dar, no sera mas que un pobre diablo que no posee ni siquiera un real en sus bolsillos, sera por eso, que aquella palabra tan despreciada arguye así : " Al que tiene se la dará, màs al que no tiene ..."
Asi como nosotros merecemos ser felices y tener bienestar, riqueza y aspirar a lo mejor de lo mejor y así como cada humano debería tener para si màs de la porción de comida a la que aspira cada día ; así también todos y cada uno de los animales merece y tiene derecho a ser feliz y eso, eso nos corresponde a nosotros proporcionárselos en la medida que la jaula en que vivimos atrapados nos vaya abriendo sus compuertas. Pero nada, nada justifica que los abandonemos o los dejemos a su suerte y mucho menos que les causemos dolores y maltratos. Es decir nada justifica que sean objeto de nuestro odio y de nuestra maldad, de nuestra crueldad; de manera pues, que los grados de evolución de una sociedad determinada se miden por la forma como tratamos al otro, bien sea este nuestro igual; o bien sea esto otro los animales... El hombre, el ser humano que posee bienestar aunque no posea riquezas materiales, poseerá también en si la virtud de la abundancia y en eso consiste pues el dar... Por màs rico que sea un ser humano sino tiene en si la capacidad de dar, no sera mas que un pobre diablo que no posee ni siquiera un real en sus bolsillos, sera por eso, que aquella palabra tan despreciada arguye así : " Al que tiene se la dará, màs al que no tiene ..."
Pensemos pues un poco en que consiste la verdadera riqueza.
Beatriz Elena reservados © Derechos todos.
CARTA DE UN VAGABUNDO
Carta de un vagabundo
De
un vagabundo que vivió por estos lares
Hay
un rumor de voces en la ensenada
de
voces que rompen los silencios
de
voces que también inauguran la vida
y se
desalojan las palabras
como
viejos epítetos
¡ay!
son estos en su decir alejados y a su vez cercados
cercados
por dulces campaniles que resaltan
en
donde por doquier se ocuparon los espacios
fueron
amores en coordenadas
amores
secretos pero a su vez visibles
¡ay!
cuanto la ame…
Que
importa que no se sepa quien fue
tan
solo quiero expresar de nuevo si
este
amor, este amor de vagabundo
que
sale oscilando sentimientos
se
que ella lo sabrá…
vendrá
a su memoria si tan solo nombras
si; tan solo nombras ensenadas y vagabundos
¡a!
y se me olvidaba un arrecife
sí. un arrecife de besos y abajo una alfombra
una alfombra
de verdes pastizales
sobre
lagunas de sueños que se enredaban
se
enredaban en las ventanas
y ahora en la memoria
cantares…
Carta
Dos
Nocturnos
Nocturnos
que cantaron
que
cantaron canciones de amor en su balcón
fueron
amores otoñales aquellos
amores
de enredaderas y ventanas
amores
de laderas y montañas
asomados
en su balcón sus ojos
ojos
como ningunos
como
ninguno la ame
y ahora mi espirito se pasea a través de estas palabras
palabras
como lamentos
palabras
que se fundaron bajo la sombra de un abeto
lamentos
de un lenguaje que en ese entonces
en
ese entonces no fue fallido
amor
incomprendido el nuestro
no
se si vive ella
o su
espirito al igual que el mío
que
mi espirito...
mi espirito se despierta en las horas
esas
horas en que brotan los azulejos
y echan a volar montaña arriba
volando
alto y ella en la fascinada estancia los miraba
y al
mirar evocaba a su vez en el recinto nuestros amores
amores
de noches desveladas.
aquí
no más, aquí en donde ahora se levantan estos edificios
aquí
en donde están los enfermos
enfermos
sosegados y desazogados
sí. aquí
no más, eran casas antiguas y sonoras
y yo
un vagabundo, poeta, soñador, me goce de esos amores
amores
que también fueron sufridos…
¡Ay!
cuanto la ame, y cuanto me amo
y ahora mi espirito vaga en solitario
una
sola cosa se, el amor no muere
el
amor verdadero no muere
y este traspasa los espacios…
si
entre velos y sombras que se aclaran
y mi
espirito vaga aún por aquí
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